Una Muerte Santa (Recomendación del Alma)

Lo más importante de esta vida es morir santamente, en gracia de Dios.

El mayor daño que se puede hacer a un cristiano enfermo es privarle de recibir los Sacramentos o no avisarle para que los reciba.

El verdadero amor a nuestros familiares y amigos es ayudarles avisando a un sacerdote cuando el enfermo está todavía en pleno conocimiento, para que pueda recibir los Sacramentos con más fruto: ellos le darán una gran paz y serenidad en aquella hora del tránsito a la otra vida.

Si ves un moribundo y no puedes recurrir a un sacerdote porque urge el tiempo, recítale despacio al oído el Acto de contricción.

Es muy oportuno practicar durante la vida los «Nueve primeros viernes de mes», que tienen la promesa de Jesucristo de asegurar la salvación eterna.

Lleva el escapulario de la Virgen sobre tu pecho (de paño) o la medalla-escapulario que lleva a un lado una imagen de la Virgen y a otro el Corazón de Jesús.

La medalla Milagrosa de la Virgen sirve de escapulario.

Ella prometió que no se condenaría el que lo llevara con devoción.

RECOMENDACIÓN DEL ALMA.JACULATORIAS PARA AYUDAR A BIEN MORIR

Recita en voz alta, para que el enfermo te pueda oír bien, las siguientes jaculatorias:

Creo en un solo Dios, Todopoderoso, en tres Personas iguales y distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Creo todas las verdades enseñadas por la Santa Madre Iglesia.

Creo en Dios, espero en Dios, amo a Dios. Dios mío, por tu infinita misericordia, ten piedad de mí, que he sido un pobre pecador.

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

Jesús mío, misericordia.

Ángeles y santos del cielo, rogad por mí.

Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.

Abogada y refugio de los pecadores, asísteme en la hora de la muerte y ábreme las puertas del cielo.

5 minutos al día que cambiarán tu vida