Oración del Peregrino en Internet

Con la pantalla iluminada y el teclado esperando el tacto diligente de los dedos, me dirijo a Tï, Señor, seguro de encontrarte aún en los caminos anónimos de Internet.

Acompáñanos Tú, que te encarnaste en el misterio humano, y sufriste, como nosotros, el cansancio y el azar de los caminos, porque también aquí hay trayectos tan arduos y fatigosos como los senderos polvorientos que recorriste en Galilea.

Acompáñanos Tú, Señor, porque también aquí hay caminos misteriosos, como el de Emaus, que nos llevan sin ruido al descubrimiento del otro y conservan aún la luminosa facultad de transformarnos.

Y al final, cuando se apague de nuevo la pantalla y tengamos la vana impresión de haber aprendido algo, recuérdanos que sabiduría y conocimiento son mucho más que la información fragmentaria que veloz pasa ante los ojos.

Haznos comprender que por vasto que sea el mundo, lo importante es descubrirnos en lo profundo de nuestro ser, y alcanzar el horizonte inmenso de tu Corazón de Padre.

Amén

5 minutos al día que cambiarán tu vida