Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

¡Santísima Virgen María, que para inspirarme confianza habéis querido llamarte Madre del Perpetuo Socorro! yo te suplico me socorráis en todo tiempo y en todo lugar: en mis tentaciones, después de mis caídas, en mis dificultades, en todas las miserias de la vida y, sobre todo, en el trance de la muerte.

Concedéme, ¡Oh, Amorosa Madre!, el pensamiento y la costumbre de recurrir siempre a Ti; porque estoy cierto de que, si soy fiel en invocarte, Ti seréis fiel en socorrerme.

Alánzame, pues, la gracia que te solicito en esta novena (dígase) y la de acudir a Ti sin cesar con la confianza de un hijo, a fin de que obtenga tu perpetuo socorro y la perseverancia final. Bendíceme y ruega por mí ahora y en la hora de mi muerte. Así sea.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

¡Oh, Madre del Perpetuo Socorro! Ruega a Jesús por mí, y salvadme.

5 minutos al día que cambiarán tu vida