Consagración al Inmaculado Corazón de María

Señora y Madre mía,
por la conversión y por el perdón de los pecadores;
para desagraviar y glorificar tu Inmaculado Corazón,
y para que pronto veáis cumplido tu deseo de que todos los pueblos de la tierra se consagren a él,
he aquí que yo me entrego por completo a Ti, Virgen Santísima,
y te ruego que te dignéis aceptar mis potencias y mis facultades,
mis pensamientos y mis deseos, mis palabras y mis obras, mi cuerpo y mi alma,
pues a tu Inmaculado Corazón lo consagro todo y me consagro yo mismo para siempre, Madre mía.

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