Bendita sea tu pureza

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.

A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco desde este día alma, vida y corazón.

Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía.

¡Oh, María!, sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a Ti.

5 minutos al día que cambiarán tu vida