Juan Leonardi

San Juan Leonardi

Presbítero

Fiesta: 9 de Octubre

Nació en Luca (Toscana) el año 1541; estudio farmacia, pero abandonó esta profesión y se ordenó sacerdote.

Se dedicó principalmente a la predicación, en especial a enseñar a los niños la doctrina cristiana.

El año 1574 fundó la Orden de Clérigos Regulares de la Madre de Dios, por la cual tuvo que sufrir muchas tribulaciones.

También instituyó una agrupación de presbíteros dedicados a la propagación de la fe, por lo cual es considerado con razón como el autor del Instituto que luego, ampliado por obra de los sumos pontífices, habría de llamarse Congregación «de propaganda fide».

Obrando con prudencia y caridad, restauró la disciplina en varias Congregaciones.

Murió en Roma el año 1609.

Te han explicado, hombre, lo que Dios desea de ti
De las cartas de san Juan Leonardi al papa Pablo quinto

Los que quieren dedicarse a la reforma de costumbres deben, en primer lugar, buscando la gloria de Dios por encima de todo, esperar y pedir la ayuda, para un asunto tan arduo y saludable, de aquel de quien procede todo bien. Luego, han de presentarse ante los ojos de aquellos a quienes se desea reformar como un espejo de todas las virtudes y como lámparas puestas sobre el candelero, de tal modo que, por la integridad de su conducta y con el resplandor de sus costumbres, alumbren a todos los que están en la casa de Dios; y así, más que obligar, inciten con suavidad a la reforma, no sea que se busque en el cuerpo, según dice el Concilio de Trento, lo que no se halla en la cabeza, pues así vacilaría la estabilidad y el orden de toda la familia del Señor. Además, procurarán con diligencia, a la manera de un médico precavido, conocer todas las enfermedades que afligen a la Iglesia y que piden remedio, para poder aplicar a cada una de ellas el remedio adecuado.

Por lo que mira a estos remedios, ya que han de ser comunes a toda la Iglesia –pues la reforma de la misma ha de afectar igualmente a los grandes y a los pequeños, es decir, a los gobernantes y a los gobernados–, habría que fijar la atención primeramente en todos aquellos que están puestos al frente de los demás, para que así la reforma comenzara por el punto desde donde debe extenderse a las otras partes del cuerpo.

Habría que poner un gran empeño en que los cardenales, los patriarcas, los arzobispos, los obispos y los párrocos, a quienes se ha encomendado directamente la cura de almas, fuesen tales que se les pudiera confiar con toda seguridad el gobierno de la grey del Señor. Pero bajemos también de los grandes a los pequeños, es decir, de los gobernantes a los gobernados: porque no hay que descuidar a aquellos de quienes ha de surgir el inicio de la renovación de las costumbres en la Iglesia. No debemos perdonar esfuerzo alguno para que los niños, desde su más tierna infancia, sean educados en la verdad de la fe cristiana y en una conducta conforme a la misma. Nada ayuda tanto a este objetivo como la asociación para enseñar la doctrina cristiana, y el confiar la instrucción catequística de los niños sólo a hombres buenos y temerosos de Dios.

Esto es, santísimo Padre, lo que de momento se ha dignado sugerirme el Señor sobre asunto tan importante; a primera vista, parecerá muy difícil, pero, si se compara la trascendencia de la cuestión, parecerá muy fácil, ya que grandes males exigen grandes remedios.

ORACIÓN

Señor, Dios nuestro, fuente de todo bien, que anunciaste el Evangelio a numerosos pueblos por medio de tu presbítero san Juan Leonardi, haz que, por su intercesión se difunda siempre en todo el mundo la verdadera fe.

Por nuestro Señor Jesucristo.

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