Fray José Lopez Piteira

Beato Fray José López Piteira

Fray José López Piteira O.S.A. Diácono y mártir

Primer beato nacido en Cuba

Religioso Profeso, seminarista Agustino, cubano

Primer cubano en ser beatificado, 28 Octubre, 2007

Nació el 27 de marzo de 1913 en Arroyo Blanco, Jatibonico, provincia de Camagüey, Cuba.

Siendo un joven seminarista residía y estudiaba en el monasterio de El Escorial.

El 18 de julio de 1936 los comunistas desatan la persecución contra la Iglesia. Fray José fue detenido con los demás religiosos agustinos del monasterio de El Escorial el 6 de agosto de 1936. Fueron encarcelados en la prisión de San Antón, en la calle de Hortaleza, en Madrid. Pudiendo hacer uso de su condición de “extranjero” en España, en aquellos momentos y salvar su vida, prefirió permanecer en prisión junto a sus hermanos de hábito, rindiendo testimonio de su fe en Jesucristo. El 30 de Noviembre del 1936, tras casi cuatro meses de prisión, los frailes fueron asesinados en Paracuellos del Jarama, Madrid por el simple hecho de ser religiosos. Fray José tenía 24 años.

El máximo responsable de la matanza fue el “Delegado de Orden Público” en la “Junta de Defensa” de Madrid, Santiago Carrillo, quien estuvo involucrado en el genocidio de miles de personas durante noviembre y diciembre de 1936. Hoy día el Sr. Carrillo es honrado por el gobierno español y ha recibido el título de doctor honoris causa de la Universidad Autónoma de Madrid.

Aparece como #242 entre los 498 que serán beatificados el 28 de Octubre, 2007 en Roma.

El padre prior, Natalio Herrero, que conocía a Fray José desde el año del noviciado, escribió:

“Es digno de notarse la respuesta del diácono José López Piteira, nacido en Cuba, quien, al decirle que podía hacer valer esa circunstancia, de haber nacido en Cuba, para conseguir la libertad, contestó: “Están aquí todos ustedes que han sido mis educadores, mis maestros y mis superiores, ¿qué voy a hacer yo en la ciudad? Prefiero seguir la suerte de todos, y sea lo que Dios quiera”… Su nombre fue incluido en una “saca de la muerte”, y llamado a primeras horas de la mañana del último día de noviembre, festividad de San Andrés, Apóstol y mártir, después de varios días de constante sangrado de las cárceles madrileñas, y en la tercera ocasión durante dicho mes en que incorporaban a agustinos en dichos “paseos”. Le ataron las manos, después de haberle despojado de todo, siendo conducido a Paracuellos del Jarama, a las afueras de Madrid, con otros 50 agustinos, donde fueron sacrificados el 30 de noviembre de 1936, dando verdaderas muestras de entereza y fe cristiana ante los propios verdugos que les mataron, tanto es así que éstos quedaban admirados de su valor y fortaleza cristianas.

5 minutos al día que cambiarán tu vida