Edel Quinn

Venerable Edel Quinn

Es un modelo y fuente de aliento para todos nosotros. Su mirada joven y serena nos atrae.

Edel nace en Kanturk, Condado de Cork, en Irlanda, un 14 de Septiembre de 1907, en la Celebración de la Santa Cruz. La cruz fue el eje sobre el cual giraba su vida.

Edel decidió entregar su vida totalmente a Dios y entrar en un convento contemplativo de Clarisas, pero su mala salud se lo impidió; la voluntad de Dios era otra. A los 20 años ingresa a la Legión de María aceptando la voluntad de Dios y dando su vida a su servicio en África con una salud constantemente debilitada. Las palabras de la promesa legionaria, dirigidas al Espíritu Santo, saltan a la memoria: “Confiando en que en este día quieras recibirme por tal y servirte de mí y convertir mi debilidad en fortaleza, …”.

Viajó a través de las selvas; por desiertas carreteras, durmió en las puertas de conventos para no despertar a las religiosas cuando llegaba de noche, y llevó el estandarte de la Legión de María a Kenia, Uganda, Tanganyka y Nyasaland, consiguió lo que parecía humanamente imposible, como dice el Cardenal Suenens, “Edel se enfrentó a una tarea sobrehumana: hacer aceptar la Legión, respetando su espíritu y su método, enraizarla, cuidar de su crecimiento y de la perseverancia de sus miembros en un combate continuo. Una verdadera carrera de obstáculos”. Fue la encarnación del espíritu legionario.

Citamos una frase del diario privado de Edel. “Somos parte de la misma vida de la Santísima Trinidad, con la Palabra Encarnada como nuestro Hermano, su Padre como nuestro Padre, su Espíritu como el alma de nuestras almas. Con todo nunca podemos olvidarnos de la Trascendencia Divina de Dios. Y por consiguiente, sin debilitar la intimidad de la sublimación gozar con las Personas Divinas y estar con una actitud de reverencia y adoración profunda… Ella sabía hacer de su alma el santuario vivo de Dios Trino. Ella conservó en cada oportunidad la tranquilidad, el silencio y el recogimiento de estar sola con Dios y ofrecer el incienso de su adoración.

Sabemos que ella le preguntó a su Director Espiritual si ella podría practicar por voto la Verdadera Devoción a María según lo dispuesto por San Luis María de Montfort. El padre Moynihan O.P., Vice Postulador de su causa escribió que ella leía y releía este pequeño libro hasta que sus enseñanzas se convirtieran en parte de la misma textura de su alma. Edel realizó plenamente la fórmula de Montfort de hacer todo en María, con María y para María. Vale la pena al apreciar otra vez las notas del diario privado de Edel, recordar lo que Ella escribía: “Renunciemos a nuestras miras humanas para adoptar el punto de vista de María, a fin de dejarnos conducir en todas las cosas por su espíritu. Adoptemos su modo de ver, sus pensamientos, en todo démonos a Ella por completo para pertenecer por entero a Cristo, para ser incesantemente asumidos por El. María es Madre de la vida de nuestras almas. Volverse hacia Ella en todas las circunstancias para aprender a amar a Jesús, a servir al Padre, a adoptar una actitud de niño pequeño. Confianza total, sin ninguna duda y con una amorosa ternura manifestada hasta en los detalles más insignificantes.

Ella escribe el Jueves Santo antes de morir: “María ama a Jesús en mí. Lo acaricia, y derrama su compasión sobre todas sus heridas. Pero, sobre todo, le agradece la Eucaristía y le da gracias al Padre por este don. ¡Que solitaria seria la vida sin la Eucaristía!”.

Después de ocho años de un apostolado intenso y heroico subió al Padre el 12 de mayo de 1944 en Nairobi, un viernes, día dado normalmente a la reflexión en la pasión de Cristo.

Terminemos con estas palabras del diario privado de Edel. “Cuando unimos nuestros padecimientos a los de Jesús y los ofrecemos para su gloria, los padecimientos se vuelven dulces y nos hacen subir hasta El, convirtiéndose en fuente de felicidad para nosotros. Alegrarse de imitar al Señor en la aceptación de los sufrimientos: falta de salud, dificultades cotidianas, he ahí sus dones para los elegidos”.

En diciembre de 1994 Su Santidad Juan Pablo II confirmó voto a los Cardenales y Arzobispos de la Congregación para las Causas de los Santos afirmando la santidad de Edel Quinn, Enviada de la Legión de María. Ella tiene el título de Venerable.

ALGUNOS FAVORES RECIBIDOS

Una mujer en las Filipinas estaba sobregirada con deudas lo cual estaba apenándola mucho. Luego de rezarle a Edel por tres días, sus problemas se resolvieron de una forma que ella nunca había concebido posible y esto le conllevó a tener una nueva casa con un hermoso jardín. Filipinas.

Una señorita la cual buscaba una oportunidad más desafiante y un ascenso en el banco se integró a la “Legión de María” y comenzó a rezarle a Edel. Difícilmente, tres semanas después, “ella milagrosamente obtuvo un ascenso en otra área del banco”. Australia.

Reproducimos la oración aprobada con la petición de que sea difundida y recitada por todos los lectores para ayudar a promover un interés más amplio por la vida y trabajo de esta heroica misionera y así acelerar el día en que la Iglesia oficialmente proclame su santidad y nos ayude a llevar la cruz por la salvación de nuestras almas.

ORACIÓN POR LA VENERABLE EDEL QUINN

Padre Eterno, te doy gracias por el don que concediste a tu sierva, Edel Quinn, de esforzarse por vivir siempre en el gozo de tu presencia, por la radiante caridad infundida en su corazón por el Espíritu Santo, y por la fortaleza que sacó del Pan de vida para trabajar hasta la muerte por la gloria de tu nombre, en dependencia amorosa de María, Madre de la Iglesia.

Confiando, Padre Misericordioso, en que su vida te fue agradable, te pido me concedas por su intercesión el favor especial que ahora te imploro (…), y des a conocer con milagros la gloria que ella goza en el cielo, para que también sea glorificada por la lglesia en la tierra. Por Cristo nuestro Señor.

Amén

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