Novena a la Virgen Que Desata los Nudos (del 29 de noviembre al 7 de diciembre)

Octavo Día (6 de diciembre)

Novena a la Virgen Que Desata los Nudos
Novena a la Virgen Que Desata los Nudos

La Señal de la Cruz y el Acto de Contrición para que Dios nos purifique el corazón:

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.

Santísima Virgen Maria, “la que desata los nudos”, te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

“Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: Mujer aquí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Aquí tienes a tu madre, Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”. (Juan 19, 26-27)

Tanto es el amor que nos tiene Jesús, que antes de morir nos dejo a Maria, su propia madre, para que nos cuidara y nos guiara por el camino que Dios preparo para cada uno de nosotros. (Breve meditación). Luego se reza una decena del Santo Rosario: Padre Nuestro, diez Ave Maria y Gloria.

Santa Maria, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con tus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de como desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces mas claros los lazos que nos unen al Señor. Santa Maria, Madre de Dios y Madre Nuestra, tu que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, libarnos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en El puestos nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos. Amén.

Oración de Consagración a María:

Señora y Madre mía, Virgen Santa Maria, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los limites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que el pensó para mi. Amén.