Novena a San Vicente de Paul (del 18 al 26 de septiembre)

DÍA OCTAVO (25 de septiembre)

San Vicente de Paul
San Vicente de Paul

Oración preparatoria

Dios todopoderoso y eterno, que llenaste de caridad el corazón de san Vicente de Paúl, escucha nuestra oración y danos tu amor. A ejemplo suyo, haznos descubrir y servir a Jesucristo, tu Hijo, en nuestros hermanos pobres y desdichados. Que en su escuela aprendamos a amarte a Ti con el sudor de nuestro rostro y la fuerza de nuestros brazos. Por sus oraciones, libra nuestras almas del odio y del egoísmo; haz que todos recordemos que un día seremos juzgados sobre el amor. Oh Dios, que quieres la salvación de todos, danos los sacerdotes, las religiosas y los apóstoles seglares que tanto necesitamos. Que sean entre nosotros los primeros testigos de tu amor. Virgen de los pobres y Reina de la Paz, obtén para nuestro mundo dividido y angustiado, el amor y la paz. Así sea.

Sobre la necesidad de soportar a los demás

Después de haber hablado varios de la compañía, el padre Vicente concluyó diciendo que había quedado muy edificado por lo que acababan de decir los que habían hablado sobre este tema. Se ha dicho muy bien que esta paciencia es en una congregación algo así como los nervios en el cuerpo humano.

En efecto, donde no se soportan los individuos de una casa o de una comunidad, ¿verdad que sólo se aprecia un gran desorden?. Nuestro Señor supo soportar a san Pedro, a pesar de haber cometido aquel pecado tan infame de renegar de su Maestro. Y a san Pablo, ¿no lo soportó también nuestro Señor? ¿Se encontrará en alguna parte a un hombre que sea perfecto y sin defecto alguno, y al que no tengan que soportar los demás? ¿Se encontrará en alguna parte algún superior que carezca de defectos, y al que nunca tengan necesidad de soportar sus súbditos? ¡Ojalá hubiera alguno! Pero me atreveré a decir más: el hombre está hecho de tal manera que muchas veces no tiene más remedio que soportarse a sí mismo, ya que es cierto que esta virtud de saber soportar es necesaria a todos los hombres, incluso para ejercerla con uno mismo, a quien a veces cuesta tanto soportar.

¿En qué hemos de soportar a nuestros hermanos? En todas las cosas: soportar su mal humor, su manera de obrar, de actuar, etc., que no nos gusta, que nos desagrada. Hay personas de tan mal carácter que todo les disgusta y que no pueden soportar la más mínima cosa que vaya en contra de su humor o de su capricho.

El bienaventurado obispo de Ginebra decía que le había sido más fácil sujetarse a la voluntad de cien personas que sujetar a una sola de ellas a la propia voluntad. (Cf. Op. cit., nn. 552-554).

Oración final

Salvador nuestro: ¿te veremos practicar la mansedumbre tan incomparablemente con los criminales, sin hacernos mansos nosotros? ¿No nos sentiremos impresionados por los ejemplos y enseñanzas que encontramos en tu escuela?

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, haznos en esto semejantes a ti. Amén.

HIMNO A SAN VICENTE (Melodía del Quis novus caelis)

¿Qué nuevo triunfo cantan hoy, los cielos?
¿Qué nuevo aplauso los santos tributan?

¡La luz del Clero, el Padre de los Pobres brilla en la Gloria!

R/Ayúdanos, San Vicente, a renovarnos en el Evangelio.

Obras ingentes loan tus proezas y el Amor ciñe de laurel tu frente; cuanto le diste al Pobre con largueza te vuelve el Cielo.
Los sacerdotes, siendo tú su Guía, llevan al Pobre la verdad de Cristo: la madre Iglesia vive y canoniza tu Magisterio.
Pero te honran de manera insigne vírgenes castas que, a la vez, son Madres: los Pobres gozan, bajo tu mirada, de su ternura.
Como aliviaste el dolor del mísero, oye hoy, benigno, el clamor del Pueblo: todos los pobres, juntos te proclaman Padre y Amigo.
Demos hoy, todos, gloria al Padre Eterno y al Hijo Ungido Salvador del hombre y al Amor mismo, Llama de Dios vivo que arde en Vicente. Amén.