Novena a Santa Juana de Arco (21 al 29 de mayo)

Sexto Día (26 de mayo)

Juana de Arco
Juana de Arco

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN INICIAL

¡Mi Señor y mi Dios! Te ofrezco mi petición en unión con la amarga pasión y muerte de Jesucristo, tu Hijo, junto con los méritos de tu Inmaculada y Admirable, María siempre Virgen, y de todos los santos, particularmente con tu ayudante santa en cuyo honor hago esta novena.

¡Baja tu mirada a mí, Señor misericordioso! Concédeme tu gracia y tu amor, y amablemente escucha mi oración. Amén.

Inspírame de hora en adelante para aceptar la voluntad de Dios incondicionalmente, tal como lo hiciste cuando obedeciste a las voces santas de sus mensajeros en los campos de Domrémy. “Santa Juana oyó y escuchó la voz de Dios a través de los Santos Catalina, Margarita, y Michael . Ella ha dicho que escuchó por primera vez las voces, mientras era niña. Santa Juana tenía fe completa en los consejos de sus mensajeros y los llevó a buen término, a pesar de la gran oposición. Oren por mí para ser compasivo, servir a Dios servir a los que son pisoteados y pobres en espíritu.

Obténme la fuerza y el valor para defender la misión de amor y la justicia de Dios y predicar con el ejemplo de la piedad, la verdad, el perdón y la fe inquebrantable.

Santa Juana, elegida por Dios en Domrémy, Francia; Reza por mí.

ORACIÓN FINAL

Amada Santa Juana de Arco, quien cuya fe era tan firme y amante de la Eucaristía. Apóstol y Profeta de Dios, armada sólo con su fe fue y cambió el corazón y con su propio ejemplo inspiró a otros a la fe y protegió a un país y sus generaciones alejadas de la ruina. Oro para que se me conceda una petición a Dios, que es la intención de esta novena si es su Santa Voluntad. Oro para que ella también conceda que a través de su patrocinio y su Gracia, crezca en la fe para emular su vida en todo lo que hago. Tú que tuviste una muerte mártir exclamando el nombre de nuetro salvador Jesucristo. Es mi sincera oración, no importa cuál sea la circunstancia de mi hora final. Amén

Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria.