Novena a San Buenaventura

San Buenaventura
San Buenaventura

DIA 9 (14 de julio)

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Oh Jesús, mi Salvador! Por ser Vos quién sois os amo sobre todas las cosas y me arrepiento de haberos ofendido; prometo con vuestra ayuda enmendarme y espero en vuestra misericordia que me perdonaréis todas mis culpas y pecados y me daréis gracia para perseverar en vuestro servicio y salvarme. Amén.

ORACIÓN INICIAL

¡Oh, glorioso San Buenaventura, hijo del corazón de Francisco, gloria de la Orden Seráfica y columna de la Iglesia Católica! Por el celo con que mirasteis la honra y gloria de Dios, dad una mirada a todos los fieles e inspiradles una sólida piedad y una devoción sincera, que los separe del amor de las cosas terrenas y los una íntimamente a Dios. Una piedad que es útil para todo, y que lleva en sí la paz y la concordia, el sostén de la familia, la fraternidad y caridad cristianas, ornamento de la piedad y de la Iglesia. Una piedad que une a los habitantes de este destierro con los ciudadanos de la patria celestial, y que ilumina la inteligencia con la luz increada que es sabiduría y amor; y mantiene viva la fe, firme la esperanza , hasta que por medio de la caridad nos introduce en el seno de Dios para disfrutar de su gloria por toda una feliz y dichosa eternidad. Ventura sin igual, de corazón seráfico, de espíritu angélico, genio de la sabiduría, enviadnos un rayo de luz y una centella de amor para conocer los peligros y aborrecer todo lo terreno, a fin de que nuestro corazón se mantenga fiel a las divinas inspiraciones y con el ejercicio de la virtud merezcamos llegar a poseer y gozar las delicias del amor eterno. Amén.

Pobreza de San Buenaventura

Bienaventurados los pobres de espíritu, dijo el Salvador, porque de ellos es el reino de los cielos.

Siendo Señor de cielos y tierra, quiso vivir pobre en este mundo, y al morir no tuvo donde reclinar su cabeza, dándonos una lección practica de lo que nos había predicado; y Ventura fue tan conforme al espíritu de su Maestro Jesús, que en ella veía encerradas, como su Padre San Francisco, las riquezas del reino de los cielos. Hay quienes se fatigan para atesorar cosas terrenas; pero Ventura las despreciaba y aconsejaba se desprecio, buscando verdaderas riquezas, que son las del cielo. Veras divitias amate, si vere divites esse cupitis. Tan desasido estaba de las cosas y grandezas de la tierra, que, habiendo comprometido el Colegio de Cardenales la elección del Papa en Ventura, autorizándole para elegirse a sí mismo, eligió al que fue Gregorio X, y hoy es Bienaventurado, dando al mundo una buena lección de modestia. Renunció al Arzobispado de York el más pingüe de Inglaterra, y tanta fuerza hicieron sus suplicas en el ánimo de Clemente IV, cuando se postró a sus pies pidiéndole con lágrimas que le dispensase de aquella carga, que obligado a su humildad, le dijo: “Bien, persevera en tu testamento y consérvalo en tu Religión confirmándote más en la obras de la divina Ley”.

(Demos gracias a Dios por los maravillosos ejemplos que nos dio en su siervo Ventura)

ORACIÓN

¡Oh, mi Jesús, pobre en Belén y desnudo en la cruz! Bendito seáis por las elocuentes lecciones que me habéis dado del desprecio de las cosas de este mundo. Haced que me mire continuamente en el modelo que me presentáis, y por los méritos de vuestro siervo os suplico que miréis con benignos ojos y perdonéis mi falta de espíritu de pobreza, y apartando en adelante mi corazón de las cosas de la tierra, enamorado de vuestra pobreza, dos cosas se mueven a amarla sin cesar, esto es, vuestro divino ejemplo, que es irreprensible, y vuestras divinas promesas, que son inestimables, para que un día vuele a las eternas moradas de la gloria. Amén.

(Récense tres Padrenuestros, y pídase al Santo la gracia que se desee)

ORACIÓN FINAL

¡Oh, Serafín humano, antorcha luminosa, glorioso Ventura! Etna sagrado del divino Amor que inflamáis las voluntades con vuestras luces y ejemplos, oíd los ruegos de vuestros devotos y atended a mis necesidades y a las de la Iglesia; rogad al Padre que nos haga humildes, obedientes y castos, caritativos con todos, amantes de la Pasión de Jesús, para que su memoria nos mueva a obrar en un todo conforme a su divina voluntad, y alcancemos las felicidades de la gloria. Amén.