Novena a San Buenaventura

San Buenaventura
San Buenaventura

DÍA 8 (13 de julio)

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Oh Jesús, mi Salvador! Por ser Vos quién sois os amo sobre todas las cosas y me arrepiento de haberos ofendido; prometo con vuestra ayuda enmendarme y espero en vuestra misericordia que me perdonaréis todas mis culpas y pecados y me daréis gracia para perseverar en vuestro servicio y salvarme. Amén.

ORACIÓN INICIAL

¡Oh, glorioso San Buenaventura, hijo del corazón de Francisco, gloria de la Orden Seráfica y columna de la Iglesia Católica! Por el celo con que mirasteis la honra y gloria de Dios, dad una mirada a todos los fieles e inspiradles una sólida piedad y una devoción sincera, que los separe del amor de las cosas terrenas y los una íntimamente a Dios. Una piedad que es útil para todo, y que lleva en sí la paz y la concordia, el sostén de la familia, la fraternidad y caridad cristianas, ornamento de la piedad y de la Iglesia. Una piedad que une a los habitantes de este destierro con los ciudadanos de la patria celestial, y que ilumina la inteligencia con la luz increada que es sabiduría y amor; y mantiene viva la fe, firme la esperanza , hasta que por medio de la caridad nos introduce en el seno de Dios para disfrutar de su gloria por toda una feliz y dichosa eternidad. Ventura sin igual, de corazón seráfico, de espíritu angélico, genio de la sabiduría, enviadnos un rayo de luz y una centella de amor para conocer los peligros y aborrecer todo lo terreno, a fin de que nuestro corazón se mantenga fiel a las divinas inspiraciones y con el ejercicio de la virtud merezcamos llegar a poseer y gozar las delicias del amor eterno. Amén.

Castidad admirable del Santo.

La castidad es la perla preciosísima que trajo del seno del Eterno Padre a su Unigénito y le encerró en el seno purísimo de María. Fue tan singular Ventura en esta virtud, como imitador de los candores de Jesús. Le dotó la naturaleza de una gracia tan especial, que su mirada infundía pureza y su castidad era contagiosa. Su modestia compostura y candidez fueron tales, que su maestro Alejandro de Alés decía de su santo discípulo: ”Este es un verdadero israelita, y parece que Adán no pecó el él”. Era tan devoto de la Reina del Cielo, que sus escritos en honor de María parecen inspirados en el Espíritu Santo; y con un celo de Serafín predicaba sus glorias, persuadía su devoción, exhortando a sus devotos a la continencia y castidad.

(Demos gracias a Dios y solicitemos las virtudes del Santo)

ORACIÓN

¡Oh, Jesús! lirio de pureza, y paraíso celestial, que respiráis candores celestiales por esas cinco llagas, que son como fragantes azucenas y bellísimas rosas; os doy gracias por las enseñanzas que me dais por medio de vuestro siervo para vivir recatado, y os suplico, Amor purísimo de las almas, que me concedáis la virtud de la castidad, para que un día tenga la dicha, Cordero purísimo, de seguiros con el coro de purísimas vírgenes y alabaros por toda la eternidad en la gloria. Amén.

(Récense tres Padrenuestros, y pídase al Santo la gracia que se desee)

ORACIÓN FINAL

¡Oh, Serafín humano, antorcha luminosa, glorioso Ventura! Etna sagrado del divino Amor que inflamáis las voluntades con vuestras luces y ejemplos, oíd los ruegos de vuestros devotos y atended a mis necesidades y a las de la Iglesia; rogad al Padre que nos haga humildes, obedientes y castos, caritativos con todos, amantes de la Pasión de Jesús, para que su memoria nos mueva a obrar en un todo conforme a su divina voluntad, y alcancemos las felicidades de la gloria. Amén.