Novena a San Buenaventura

San Buenaventura
San Buenaventura

DÍA 7 (12 de julio)

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Oh Jesús, mi Salvador! Por ser Vos quién sois os amo sobre todas las cosas y me arrepiento de haberos ofendido; prometo con vuestra ayuda enmendarme y espero en vuestra misericordia que me perdonaréis todas mis culpas y pecados y me daréis gracia para perseverar en vuestro servicio y salvarme. Amén.

ORACIÓN INICIAL

¡Oh, glorioso San Buenaventura, hijo del corazón de Francisco, gloria de la Orden Seráfica y columna de la Iglesia Católica! Por el celo con que mirasteis la honra y gloria de Dios, dad una mirada a todos los fieles e inspiradles una sólida piedad y una devoción sincera, que los separe del amor de las cosas terrenas y los una íntimamente a Dios. Una piedad que es útil para todo, y que lleva en sí la paz y la concordia, el sostén de la familia, la fraternidad y caridad cristianas, ornamento de la piedad y de la Iglesia. Una piedad que une a los habitantes de este destierro con los ciudadanos de la patria celestial, y que ilumina la inteligencia con la luz increada que es sabiduría y amor; y mantiene viva la fe, firme la esperanza , hasta que por medio de la caridad nos introduce en el seno de Dios para disfrutar de su gloria por toda una feliz y dichosa eternidad. Ventura sin igual, de corazón seráfico, de espíritu angélico, genio de la sabiduría, enviadnos un rayo de luz y una centella de amor para conocer los peligros y aborrecer todo lo terreno, a fin de que nuestro corazón se mantenga fiel a las divinas inspiraciones y con el ejercicio de la virtud merezcamos llegar a poseer y gozar las delicias del amor eterno. Amén.

Misericordia de San Buenaventura

Era tan connatural la compasión del Santo, que, contemplando el infinito amor que Dios mostró a los hombres, nacía en su pecho un celo tan ardiente de la salvación de las almas, que llegó a prorrumpir en estas tiernas expresiones: “Si yo estuviese certísimo de que no había de ver jamás la cara de Dios, sin embargo, desearía morir por cualquier alma que se hallase en el estado miserable de la culpa, no esperando otro premio que la satisfacción de que todos gozasen de la gloria eterna”. Después de las necesidades espirituales, miraba con tierna conmiseración por las necesidades corporales de sus prójimos. Es abogado para la felicidad de los partos, y se implora su patrocinio para alcanzar la fecundidad, para ahuyentar los demonios de los posesos, para las cosas perdidas, dolencia de ojos y gota, y su misericordia se extiende a todas las necesidades; por lo que no en vano se llama Buenaventura.

(Demos gracias a Dios por habernos dado un ejemplar tan cumplido de misericordia)

ORACIÓN

¡Oh, misericordioso Jesús! Bendita sea vuestra liberalidad; pues no contento con derramar vuestra preciosísima sangre y llenar la tierra de vuestras misericordias, nos habéis dado un varón tan misericordiosos y compasivo. Os doy gracias por todos los favores recibidos, y os suplico me llenéis de conmiseración para con los prójimos y me concedáis la dicha de ser bienaventurado con los misericordiosos. Amén.

(Récense tres Padrenuestros, y pídase al Santo la gracia que se desee)

ORACIÓN FINAL

¡Oh, Serafín humano, antorcha luminosa, glorioso Ventura! Etna sagrado del divino Amor que inflamáis las voluntades con vuestras luces y ejemplos, oíd los ruegos de vuestros devotos y atended a mis necesidades y a las de la Iglesia; rogad al Padre que nos haga humildes, obedientes y castos, caritativos con todos, amantes de la Pasión de Jesús, para que su memoria nos mueva a obrar en un todo conforme a su divina voluntad, y alcancemos las felicidades de la gloria. Amén.