Novena a San Buenaventura

San Buenaventura
San Buenaventura

DÍA 6 (11 de julio)

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Oh Jesús, mi Salvador! Por ser Vos quién sois os amo sobre todas las cosas y me arrepiento de haberos ofendido; prometo con vuestra ayuda enmendarme y espero en vuestra misericordia que me perdonaréis todas mis culpas y pecados y me daréis gracia para perseverar en vuestro servicio y salvarme. Amén.

ORACIÓN INICIAL

¡Oh, glorioso San Buenaventura, hijo del corazón de Francisco, gloria de la Orden Seráfica y columna de la Iglesia Católica! Por el celo con que mirasteis la honra y gloria de Dios, dad una mirada a todos los fieles e inspiradles una sólida piedad y una devoción sincera, que los separe del amor de las cosas terrenas y los una íntimamente a Dios. Una piedad que es útil para todo, y que lleva en sí la paz y la concordia, el sostén de la familia, la fraternidad y caridad cristianas, ornamento de la piedad y de la Iglesia. Una piedad que une a los habitantes de este destierro con los ciudadanos de la patria celestial, y que ilumina la inteligencia con la luz increada que es sabiduría y amor; y mantiene viva la fe, firme la esperanza , hasta que por medio de la caridad nos introduce en el seno de Dios para disfrutar de su gloria por toda una feliz y dichosa eternidad. Ventura sin igual, de corazón seráfico, de espíritu angélico, genio de la sabiduría, enviadnos un rayo de luz y una centella de amor para conocer los peligros y aborrecer todo lo terreno, a fin de que nuestro corazón se mantenga fiel a las divinas inspiraciones y con el ejercicio de la virtud merezcamos llegar a poseer y gozar las delicias del amor eterno. Amén.

Obediencia del Seráfico Doctor

Jesús se hizo por nosotros obediente hasta la muerte, y vino al mundo para obedecer y hacer la voluntad del Padre; y Ventura, mirándose en este divino retrato, obedecía con tal sumisión a todas las inspiraciones divinas, que siempre alcanzaba mejoras para su espíritu.

Cuando admitió el Obispado y el Capelo cardenalicio descubrió los primores de su obediencia. El Legado Pontificio lo halló ocupado en fregar platos; y después de haberlo recibido con toda la urbanidad debida, le pidió permiso para no faltar a tan humilde oficio, y colgando el Capelo en un palo seco, siguió fregando los demás. El Señor quiso manifestar con cuanto agrado había recibido aquel acto de humildad, y obró para ello un prodigio, haciéndolo que floreciera la vara que había sostenido el Capelo.

(Demos gracias a Dios por las maravillas de su poder)

ORACIÓN

¡Oh, benditísimo y amabilísimo Jesús! Que por recatarnos de la opresión y tiranía del pecado os sujetasteis a las ignominias y desprecios; os alabo con todo el rendimiento de mi corazón y me gozo de la virtud de vuestro siervo, suplicandoos humildemente que me consoléis en mis afliciones y me deis un corazón sumiso y obediente a vuestras inspiraciones, y después la gloria eterna. Amén.

(Récense tres Padrenuestros, y pídase al Santo la gracia que se desee)

ORACIÓN FINAL

¡Oh, Serafín humano, antorcha luminosa, glorioso Ventura! Etna sagrado del divino Amor que inflamáis las voluntades con vuestras luces y ejemplos, oíd los ruegos de vuestros devotos y atended a mis necesidades y a las de la Iglesia; rogad al Padre que nos haga humildes, obedientes y castos, caritativos con todos, amantes de la Pasión de Jesús, para que su memoria nos mueva a obrar en un todo conforme a su divina voluntad, y alcancemos las felicidades de la gloria. Amén.