Novena a San Buenaventura

San Buenaventura
San Buenaventura

DÍA 4 (9 de julio)

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Oh Jesús, mi Salvador! Por ser Vos quién sois os amo sobre todas las cosas y me arrepiento de haberos ofendido; prometo con vuestra ayuda enmendarme y espero en vuestra misericordia que me perdonaréis todas mis culpas y pecados y me daréis gracia para perseverar en vuestro servicio y salvarme. Amén.

ORACIÓN INICIAL

¡Oh, glorioso San Buenaventura, hijo del corazón de Francisco, gloria de la Orden Seráfica y columna de la Iglesia Católica! Por el celo con que mirasteis la honra y gloria de Dios, dad una mirada a todos los fieles e inspiradles una sólida piedad y una devoción sincera, que los separe del amor de las cosas terrenas y los una íntimamente a Dios. Una piedad que es útil para todo, y que lleva en sí la paz y la concordia, el sostén de la familia, la fraternidad y caridad cristianas, ornamento de la piedad y de la Iglesia. Una piedad que une a los habitantes de este destierro con los ciudadanos de la patria celestial, y que ilumina la inteligencia con la luz increada que es sabiduría y amor; y mantiene viva la fe, firme la esperanza , hasta que por medio de la caridad nos introduce en el seno de Dios para disfrutar de su gloria por toda una feliz y dichosa eternidad. Ventura sin igual, de corazón seráfico, de espíritu angélico, genio de la sabiduría, enviadnos un rayo de luz y una centella de amor para conocer los peligros y aborrecer todo lo terreno, a fin de que nuestro corazón se mantenga fiel a las divinas inspiraciones y con el ejercicio de la virtud merezcamos llegar a poseer y gozar las delicias del amor eterno. Amén.

Paciencia del Seráfico Doctor

La paciencia es una virtud desconocida y menos aplicada entre los hombres; pero Ventura nos dio tales ejemplos, que se esforzó y propuso imitar a Jesús, cuya infinita paciencia en sufrir por los hombres tenía siempre presente, para alentar su espíritu y no desfallecer en los insultos que le hiciesen sus enemigos. Fue acusado en un Capítulo General de que recibía con demasiada piedad y conmiseración a los malos y apóstatas y el Santo sin inmutarse dijo para su descargo: “es verdad que los recibo con amor y los castigo con benignidad; pero no creo que con esto me separe en un ápice de los consejos de mi Padre San Francisco, siguiendo más el camino de la clemencia que el de la justicia”. Pero si a los pecadores les manifestaba su benignidad, a los adversarios de la Religión los perseguía con todo rigor de justicia; se oponía a ellos con tal valore intrepidez, que desbarató sus posturas y los llenó de confusión con sus escritos. Es que el pecado de la Magdalena y de la adúltera es más tolerable que el de Judas y Simón y el de los fariseos.

(Demos gracias a Dios por haber concedido a la Iglesia un tan digno Pastor, y a la virtud y a la Religión tan insigne Protector)

ORACIÓN

Pacientísimo Jesús mío, que sufriendo y padeciendo jamás abristeis vuestra boca para quejaros, os doy gracias por tan luminoso ejemplo de paciencia y por haber comunicado esta divina virtud a vuestro siervo Ventura, y os suplico que por su intercesión me consoléis y deis gracia para sufrir pacientemente todos los contratiempos de la vida, hasta llegar al descanso de la eterna. Amén.

(Récense tres Padrenuestros, y pídase al Santo la gracia que se desee)

ORACIÓN FINAL

¡Oh, Serafín humano, antorcha luminosa, glorioso Ventura! Etna sagrado del divino Amor que inflamáis las voluntades con vuestras luces y ejemplos, oíd los ruegos de vuestros devotos y atended a mis necesidades y a las de la Iglesia; rogad al Padre que nos haga humildes, obedientes y castos, caritativos con todos, amantes de la Pasión de Jesús, para que su memoria nos mueva a obrar en un todo conforme a su divina voluntad, y alcancemos las felicidades de la gloria. Amén.