Novena a Santa Catalina de Siena

TERCER DÍA (22 de abril)

Santa Catalina de Siena
Santa Catalina de Siena

ORACIÓN INICIAL

En el Nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Dios Nuestro, que diste a Santa Catalina de Siena el don de entregarse con amor a la contemplación de la pasión de Cristo y al servicio de la Iglesia, haz que, por su intercesión, el pueblo cristiano viva siempre unido al misterio de Cristo, para que pueda rebosar de gozo cuando se manifieste su gloria. Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu hijo. Amén.

LECTURA: Tomada de la vida de Santa Catalina.

UNA PALOMA SOBRE LA CABEZA DE SANTA CATALINA

Catalina ocupaba todo su tiempo en la oración y en ayudar al prójimo. Para distraerla de esta actividad y atraerla a las cosas del mundo, sus papás y hermanos la obligaron a hacer los trabajos más humildes para que estuviera siempre ocupada en el trabajo, sin tener tiempo para rezar. Decidieron que no estaría sola en un cuarto donde pudiera cultivar su oración con Dios.

La Santa no abandonó sus propósitos; al contrario, intensificó su unión con Dios, pensando en servirle a Él, a la Virgen, y a los Apóstoles, en su papá, en su mamá y en sus hermanos.

Un día, mientras su papá, Santiago, buscaba a su hijita, la encontró en el cuarto de su hermano, el más chico, arrodillada rezando en un rinconcito. Una paloma blanca como la nieve, estaba posada sobre su cabeza. Su papá se convenció de que Catalina no era movida por ligereza, sino por el Espíritu Santo, y ordenó a todos que no le impidieran más la oración, y dijo “Dejémosla que sirva a su Esposo libremente, a fin de que interceda por nosotros”.

REZO DEL SANTO ROSARIO

(Se rezan los misterios que toquen ese día y las letanías, al finalizar se lee lo siguiente)

COMPROMISO DE ESTE DÍA:

Santa Catalina nos demuestra cómo el alma siempre se goza en la presencia de Dios; a ejemplo de Santa Catalina debemos buscarlo en cada momento de la vida.

ORACIÓN FINAL

Escucha Señor nuestras plegarias y concede a los que celebramos la Fiesta de Santa Catalina de Siena, Virgen, crecer siempre en tu amor y perseverar hasta el fin. Por Nuestro Señor Jesucristo tu hijo que contigo vive y reina, por los siglos de los siglos. Amén.