Santa María Soledad Torres

Santa María Soledad Torres Acosta

Virgen

Muere: 1887

Fiesta: 11 de octubre

Fundadora de las hermanas Siervas de María, Ministras de los enfermos.

Fuente: corazones.org

María Soledad nació el 2 de diciembre de 1826, en Madrid (España), hija de un modesto comerciante. Fue bien instruida en la fe, estudiando con las hermanas Vicentinas. La dedicación total de estas religiosas a los más pobres la llenó de entusiasmo por la vida religiosa. Pero era muy débil de salud y no fue admitida en la comunidad. Pero a la edad de 25 años logró cumplir su anhelo de ser religiosa.

El párroco de Chamberí, un barrio pobre de Madrid se entristecía al ver que muchos enfermos morían en el más completo abandono y sin recibir los santos sacramentos. Pensó en reunir a un grupo de mujeres piadosas que visitaran a los enfermos en sus domicilios y les ayudaran a bien morir. Al enterarse Soledad Torres de este deseo del párroco se presentó a él para ofrecerse a ayudarle en tan caritativa misión de misericordia. Ella desde niña había asistido a varios moribundos y sentía un gusto especial en ello. Era una gracia que le había concedido el Espíritu Santo. Al ver que era débil y enfermiza, el sacerdote no la aceptó en una primera entrevista, pero después se dio cuenta de que María Soledad tenía un alma muy especial. Con ella y seis compañeras más, fundó el 15 de agosto de 1851, la comunidad de Siervas de María o Ministros de los enfermos.

La novedad de esta comunidad estaba en que ellas debían asistir a domicilio y totalmente gratis a los enfermos que lo solicitaran. Por aquellos tiempos se propagó por Europa una terrible epidemia del cólera y en los hospitales no cabían los enfermos. Muchos de ellos eran abandonados por sus familiares por temor al contagio. María Soledad y sus religiosas se hacían presente por todas partes para atender a los más abandonados. El sacerdote que había inspirado la fundación se fue de misionero a lejanas tierras y el sucesor, dejándose llevar de rumores y chismes, destituyó a Soledad del cargo de superiora. Ella se alegró de poder asemejarse a Cristo en padecer incomprensiones y persecuciones. En sus visitas a Jesús Sacramentado obtenía fuerzas para sufrir con paciencia y por amor a Dios. Mas tarde se supo la verdad de todo y fue restablecida en su cargo. Bajo su dirección las Siervas de María, Ministras de los enfermos se extendieron prodigiosamente.

Santa María Soledad muere en Madrid el 11 de octubre de 1887 a la edad de 61 años. Fue canonizada por Pablo VI en 1970. En la actualidad las Siervas de María son unas 2380 religiosas en diversos países y tienen 126 casas.

Alabado sea Dios que suscita en las almas la caridad. Que por intercesión de Santa María Soledad siempre hayan almas que se dediquen a los enfermos.

Beatificada por Pío XII, el 5 de febrero de 1950, y canonizada por Pablo VI, el 25 de enero de 1970.

Estuve enfermo, y me visitasteis
De la homilía pronunciada por el papa Pablo VI en la canonización de santa Soledad Torres Acosta

María Soledad es una fundadora. La fundadora de una familia religiosa muy numerosa y difundida. Óptima y próvida familia. De este modo, María Soledad se inserta en ese grupo de mujeres santas e intrépidas que en el siglo pasado hicieron brotar en la Iglesia ríos de santidad y laboriosidad; procesiones interminables de vírgenes consagradas al único y sumo amor de Cristo, y mirando todas ellas al servicio inteligente, incansable, desinteresado del prójimo.

Por esto, contaremos a las Siervas de los enfermos en el heroico ejército de las religiosas consagradas a la caridad corporal y espiritual; pero no debemos olvidar un rango específico, propio del genio cristiano de María Soledad, el de la forma característica de su caridad; es decir, la asistencia prestada a los enfermos en su domicilio familiar, forma ésta que ninguno, así nos parece, había ideado en forma sistemática antes de ella; y que nadie antes de ella había creído posible confiar a religiosas pertenecientes a institutos canónicamente organizados.

La fórmula existía, desde el mensaje evangélico, sencilla, lapidaria, digna de los labios del divino Maestro: Estuve enfermo, y me visitasteis, dice Cristo, místicamente personificado en la humanidad doliente.

He aquí el descubrimiento de un campo nuevo para el ejercicio de la caridad; he aquí el programa de almas totalmente consagradas a la visita del prójimo que sufre.

ORACIÓN

Señor, tú que concediste a santa Soledad Torres Acosta la gracia de servirte con amor generoso en los enfermos que visitaba, concédenos tu luz y tu gracia para descubrir tu presencia en los que sufren y merecer tu compañía en el cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo.